Abriendo caminos entre humanos y zombies
21 de Octubre de 2008 | Publicado por Álvaro GalindoEl Grupo Organizado de Zombies Naturistas (GOZON) está tratando de limpiar su imagen pública, con actividades como la caminata de muertos vivientes del sábado pasado en Santiago o campañas de abrazos gratuitos. Y a pesar de la mala reputación que el cine les ha hecho, es justo reconocer que muchas veces los zombies se convierten en nuestros mejores amigos, tocando las fibras más sensibles de nuestros corazones. Esta es una selección de las más intensas relaciones zombie-humano.

Los zombies son los más afectados por la discriminación y los perjudiciales estereotipos que el cine es capaz de transmitir a través de las películas, pero lamentablemente, no han encontrado algún abogado que esté dispuesto a defenderlos. Por eso, y como en Via X creemos en la responsabilidad social de los medios de comunicación, recolectamos una serie de pruebas que demuestran que estos muertos vivientes tienen corazoncito bajo la carne putrefacta, y que no todo se trata de morder sesos.
Braindead (1992)
En esta comedia gore, el inocente Lionel Cosgrove se niega a superar el complejo de Edipo que siente hacia su madre, la cual se zombifica al ser mordida por una especie de rata-mono. A pesar del deterioro que progresivamente va sufriendo la desagradable señora, el pobre Lionel se esfuerza por hacer como que nada pasa, demostrando que la barrera entre los zombies y las personas es una problemática social, que debe ser superada a través de la aceptación del otro. A esto se dedicaba Peter Jackson antes de hacer películas épicas.
Shaun of the Dead (2004)
A primera vista, se trata de la típica película de un tipo (Shaun) que no espera nada más de la vida que pasar al día siguiente tomando en el bar con su amigo (Ed), sin preocuparse mucho de su futuro ni de su novia, con la cual termina justo antes de una infección zombie. En realidad, no es la típica película, principalmente por la vuelta de tuerca que le da a la temática de los muertos en vida. De hecho, no sólo hacer reír desde el comienzo hasta el final, sino además, es una perfecta manera de demostrar que la amistad es capaz de superar todas las barreras, incluso la muerte.
Antes de la hecatombe, Shaun mantenía a Ed, le aceptaba sus bromas ridículas, cataba sus gases internos e incluso lo tomaba más en cuenta que a su novia. Y después de pasar entre una turba de zombies, todo siguió más o menos igual. Tal vez el entrañable Ed siempre fue un zombie, que sólo necesitaba quitarse las caretas sociales que le impedían mostrarse tal como era.
Eat Your Heart Out (2008)
Esta película, que probablemente no verás en los cines locales ni este año ni nunca, trata de un oficinista judío que está desesperado por conseguir una polola (o lo que salga). Como nadie lo toma en cuenta en el trabajo, decide llamar a prostitutas y tratar de enamorarlas, pero tampoco le resulta. Hasta que conoce a Pandora, una especie de zombie/espectro comehombres, que engulle a sus clientes y que, para fortuna del jovencito de la película, no lo mira como un posible asado.
Así, le pide matrimonio sin saber el hobby que Pandora tenía. Ésta le dice que debe conocerla mejor antes de tomar una decisión, por lo que invita a una amiga de la noche a hacer un trío. Y se la come. El oficinista le dice que no importa que mate gente, porque la ama, y la ayuda a conseguir más gente. ¿Absurdo? Para nada. El amor no conoce barreras.
Dawn of the Dead (2004)
Acá se da un caso un poco triste. En esta película un grupo diversamente multicultural se queda encerrado en un mall, y entre el grupo de sobrevivientes hay una mujer con acento de Europa del Este que está embarazada. Todo bien, hasta que la futura mamá es mordida por un zombie y su padre afroamericano le oculta al resto que pronto se volverá loca por comer tripas humanas. Y quién sabe qué ocurrirá con su hijo. Al final, padre hay uno solo y a nadie le gustaría pagar una pensión alimenticia para que la administre una zombina, que no debe ser muy buena con las cuentas de la casa.
Fido (2006)
Lo mejor de Fido es la moraleja que deja a los niños: “aunque los zombies son nuestros esclavos, debemos cuidarlos, quererlos y comprenderlos”. Y su lucha marca un antes y un después en cuanto a los derechos de los muertos vivientes, ya que desde ese momento pasaron a ser parte de nuestra sociedad, dedicándose a tareas tan variadas como la erradicación de plagas, la cocina thai y la política. En este último ámbito han destacado notablemente, presentando varios candidatos en estas elecciones municipales e incluso pensando en alzarse con una carta presidencial propia. Quién lo diría, si hace unos años eran considerados algo menos que subhumanos. Y todo gracias Fido.






Deja un comentario